LO QUE CUESTA CONTAR
Lo que cuesta contar por vergüenza propia es lo que resumo aquí. La verdad es que no todo es tan fácil como puede parecer. El estar fuera de tu casa y no poder hablar fluidamente el idioma del país, supone que sientas a menudo frustración, que sientas nervios en alguna situación y que suelas estar un tanto ausente en ciertos momentos.
Si a eso le añades mis despistes, pues hace que aun te sientas peor por las que vas liando.
La primera fue el primer día al subir el store de la habitación que se me rompió la cadenita con la que se sube y baja la tela. El padre, se lo tomó a broma pero aun no me lo ha arreglado.
La segunda, cercana a esta, fue que puse a lavar ropa sucia blanca más las ropa blanca para planchar que tenía en un cubo similar al que uso yo para la ropa sucia, así que quedaron muy limpias esas camisas. Después han sido varias con el tema cocina, pues utilizan herramientas diferentes y cocinan de otra manera, pero esas son de poca importancia.
Otro día, al ir a casa de Sonia, puse tarde la dirección en el gps y me pasé un cruce. Me pegué dando vueltas media hora por autovias y carreteras secundarias buscando cómo volver, con el inconveniente de que el móvil se estaba quedando sin batería, lo estaba cargando y el cable era muy corto para verlo bien ( se lo dejó la aupair anterior). La cosa es que llegué a casa de esta chica hiperactiva y alterada, además de con la correspondiente sudada de los nervios sufridos.
La siguiente historia, fue más importante y fue la semana pasada. Al volver del colegio, el niño vió que la puerta de casa estaba abierta y no había nadie en casa. La niña enseguida dedujo que me la había dejado yo abierta, eso sí, la alarma estaba puesta por lo que si hubiera entrado alguien hubiera sonado y al menos no habría roto la puerta o el cristal.
Este sábado, la madre me mostró un pan que había comprado sin gluten y lo guardó. A la hora de comer corté un trozo, se cortó uno ella y cuando acabamos de comer me dijo que me había confundido de pan. Era muy parecido a otro que al parecer había comprado con gluten, así que esperé no se pusiera muy mala, pues es celiaca.
Eso sí, la más gorda ha sido hoy , que al ir a aparcar al lado del cole, le he debido de rozar a un retrovisor y me he cargado el retrovisor del coche. Esto si que me ha dolido y ya me ha hecho derrumbarme y sentirme fatal.
Para colmo, mientras estaba viendo la tele con la niña, ha venido la madre a enseñarle que alguien había teñido su ropa interior y se había convertido en verde, eso sí un verde uniforme. Doy por sentado que he debido ser yo la que la ha liado, pero bueno, no estoy segura que haberlo hecho yo.
Todo esto ha ido sumándose a mi ya bajo estado de ánimo por la lluvia, el tiempo que paso sola, el pasotismo de los niños por su edad.. y me he venido abajo.


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