CONSENTIR ES EDUCAR?


Esto me llevo preguntando desde que he llegado aquí. Mis años de experiencia como maestra ( que no como madre) me han demostrado que a los niños, cuanto más les permites, más te piden y menos te respetan.  Yo he sido bastante blanda y me ha pasado, por eso, ahora me enfada ver lo mismo que me pasaba a mi en el ámbito escolar con algunos niños, en la casa que estoy trabajando.

Desde mi punto de vista, una madre tiene que querer a sus niños, manifestar que les quiere y darles lo que quieren en determinado momento, pero no siempre.
He visto como muchos niños hoy en día  se convierten en déspotas. Tratan  a sus padres con cuatro años como si fueran esclavos y sus padres hacen lo que el niño ordena, sea bueno o no para él. A sus pies mi señor niño!!  Pero no solo eso, por que también he visto recibir insultos y golpes, que considero que es algo que no se le debe permitir a un niño, sea tu hijo o no. ¿Qué manera de manifestarse es esa? ¿ Quieren que aprenda que en la sociedad esa es la manera de conseguir las cosas?¿ que llorando le van a dar todo? ¿que puede tener siempre todo lo que quiera? pues no, la vida no es así... y muchos me dirán.. ya lo aprenderán más tarde.  Pero no es tan fácil, y el nivel de frustración fuera del entorno familiar puede probocarle mucha ansiedad y problemas que le marcarán para siempre. Lo vemos en los colegios constantemente.
 En casa es donde aprendemos nuestros valores y la manera de comportarnos, así que es muy importante lo que hagamos.

Erica es muy buena y quiere mucho a sus niños, pero  también es muy blanda y les da todo lo que quieren. Les permite hacer todo: Subirse a las barandillas y mesas en un restaurante, hacer pis en cualquier sitio, pisar las sillas en un hotel, tirar la comida y los papeles al suelo de cualquier lugar público, comer una y otra cosa dentro del supermercado, comer solo lo que les gusta...
La verdad que en casa, en parte da igual lo que les deje o  no hacer, pero el respetar ciertas normas o reglas sociales fuera de ella no estaría mal. Y bueno, en casa, no pasaría nada si les pusiera alguna norma para poder tener la casa un poco más ordenada y limpia, que esto parecía una pocilga cuando llegué.

Sé que son pequeños, pero el niño de cuatro años ya es capaz de hacer ciertas cosas. Cosas que en el cole ves que son capaces de hacerlas los de tres y que hasta el peque Carl, con dos añitos las hace. Por ejemplo, lleva a la basura los papeles o los deja en la mesa, pero ya no los tira al suelo, o mete las piezas del puzzle a la caja si lo hacemos jugando.  Jamie jamás lo hace y es que nunca se lo dicen. Y claro, que venga yo a decirle eso... menudo fastidio.

Es curioso que cuando estoy sola con ellos, suelen estar tranquilos y a su marcha, jugamos y hacemos cosas, pero también me dejan hacer la comida y limpiar algún rato. Bueno, el mayor no tanto... pero a su madre la avasallan, es algo increible y ella no sabe decir no a nada, por lo que como es normal, no llega a nada y está estresadísima el rato que está en casa.

Yo me planteé el comenzar a trabajar con ellos el tema del orden y la limpieza de manera sencilla y le comenté a su madre, sin querer entrometerme en la educación de sus hijos, pero por si quería. Ella es maestra y hablamos mucho del tema educativo asi que podíamos hacerlo como equipo. Hacerlo yo por mi cuenta no tenía sentido, pero tampoco determinamos nada.

Supongo que por defecto profesional o que es lo que he aprendido, me parece lo normal que los niños tengan unos hábitos un poco civilizados y sean educados, así que intento que ellos los tengan. Pero me planteo... porqué tengo que meterme yo en la educación de esta familia, si esta es su manera de educar, no tengo porqué entrometerme.




Hoy Jamie, mientras estaba yo con Carl jugando en la calle  ( él no ha querido salir, prefiere estar viendo horas y horas la tele- algo que tampoco me gusta-) ha creado una muralla gigante en la puerta de la salita con todos los cojines y partes del sofá desmontables, ha movido armarios, fotos, cambiador de su hermano, mesita pequeña del centro... todo para que no entrara. No he insistido demasiado en que me abriera a la hora de comer porque como nunca come... ( y su madre lo ve bien) pues hemos comido nosotros y de repente, no sé que habrá pasado, que se ha puesto a llorar.  Entonces si que como he podido he abierto y  he intentado tranquilizarlo y no había manera. No quería que estuviera allí y  he intentado dialogar con él sobre lo que había hecho, el porqué lo había hecho y haciéndole comprender lo que conllevan las cosas. No ha habido modo, así que como había levantado todo lo del sofá y se habían descubierto mil cosas bajo los cojines, pues me he puesto a recoger con la ayuda de mi pequeño ayudante Carl  Mientras, él no paraba de intentar hacer que lloraba ( lagrimas de cocodrilo, of course) . Le he dicho que a su madre no le iba a gustar nada eso, que se iba a poner triste y que no nos podríamos ir a Donegal hasta que no estuviera recogido.

Cuando ha llegado su madre, le ha ido llorando y le he explicado lo ocurrido y en vez de decirle nada, le ha acunado y le ha dicho:-Mira, Eva está triste, ella no tiene porqué limpiar y recoger lo que tú ensucias, pídele perdón.-   Pidele perdón!? Yo no quiero que él me pida perdón si no que su madre le diga que eso no está bien. Que se enfade por cosas como estas. Con su respuesta, el niño no ha aprendido que eso está mal, solo que a mi no me gusta que lo haga. ¿Y a él que más le da lo que me guste a mi o no si a su madre no le molesta que lo haga?

Me ha cabreado tanto el estar comiéndome yo el marrón de intentar educar a estos niños y no tener respaldo, que he decidido no irme el fin de semana con ellos a Donegal.  Hubiera estado bien y me apetecía conocer otra zona de Irlanda, pero prefiero descansar de niños por unos días y tener mi espacio. Llevo quince días sin poder estar conmigo misma tranquilamente.

La mamá se ha extrañado mucho y le he comentado lo que ocurre. Que sentía intentar hacer algo que ella no le daba importancia y que me sentía mal por ello.  Ella me ha reconocido que es muy blanda, que sabe que tiene que ponerle reglas y normas, pero que le cuesta y le es más fácil así. Me ha dicho que intentará hacerlo y me ha pedido trabajar en equipo para ello.  Dice que su marido siempre se lo dice. Él intenta ponerles limites pero a ella le cuesta. Veremos a ver qué pasa cuando vuelvan.

Comentarios

  1. Eva, es una tarea muy difícil la tuya, plantéate pequeños objetivos a corto/medio plazo y si puedes implicas a la madre con ellos......si no valoras pequeños logros te vas a quemar en seguida. Ten en cuenta que llevan años funcionando así y cuesta muchísimo cambiar hábitos,sobre todo si exigen esfuerzo. Me parece genial que desconectes de ellos.... así la madre entenderá que no está bien lo que hace....si vas a todas partes con ellos te vas a desesperar.
    Mucho ánimo.....lo estás haciendo genial....eres muy GRANDE EVA

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    1. Ey,un comentario! genial!! Si Isabel. No me planteo grandes metas de golpe, sólo que los papás vean que es importante que pongan límites. Y si, el no ir le ha servido a la madre para ponerse las pilas y volvieron del viaje con ganas de poner unas pequeñas normas e intentar que coma de todo en el momento que toca, no cuando le apetezca y lo que le apetezca. Gracias por el comentario.

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